Imaginación. Creatividad. Sobriedad. Vida interior. Pinceladas de su personalidad afloran en sus diseños, en sus relatos para changuitos, en sus ilustraciones. Amante de las matemáticas, la historia, la filosofía, el impresionismo, Edith Piaf y el tango, su padre ingeniero y porteño, sabía además francés, inglés, latín y griego. Profesora de inglés, también habla francés, su madre conversaba con su abuela en un cocoliche secreto. “Aunque en casa se leía, me crié en un ambiente más lingüístico. Las conversaciones de sobremesa eran sobre el origen de las palabras, similitudes con otras lenguas. Y el libro que yo leía más era el diccionario. A los cuatro años, me enfermé de hepatitis y comencé a dibujar. Ese se convirtió en mi hobby”, evoca la licenciada en Letras y en Diseño Gráfico, Silvana Firpo, directora del sello editorial Vleer y autora de cuentos para niños.

- ¿Cuándo comienza a despabilarse la veta creativa? ¿Escribías entonces?

- Mi veta creativa estuvo siempre vinculada más a lo visual. La escritura me llamaba la atención, pero más admiraba la figura del escritor. Recuerdo que en la primaria invitaron a una escritora a que nos leyera un cuento suyo y yo estaba tan emocionada por su presencia que no pude prestar atención a la historia. La escritura en mi vida aparece como gotas de tinta aisladas en el papel: escribí uno que otro cuento a los nueve, diez años; más adelante, algunas poesías y después, cuentos otra vez. En la adolescencia apareció sobre todo el gusto por los deportes e intercambiábamos libros con una amiga. Y era una alumna muy aplicada. Hoy, creo que demasiado.

- ¿Cuándo comienza a interesarte el diseño gráfico? ¿Qué te seducía? ¿Descubriste un nuevo mundo? ¿Una forma de expresarte interiormente?

- Hasta unos meses antes de terminar el secundario estuve decidida a estudiar arquitectura. Ese año, en el colegio, habían implementado un sistema de pasantías como parte de la orientación vocacional. A mitad de año, una amiga de mi hermana me habló del diseño gráfico y fui una mañana a la universidad a presenciar unas clases. Cuando salí, empecé a buscar dónde hacer la pasantía -orientada al diseño- y al año siguiente me inscribí en la carrera. Me sedujeron la historia del arte, el mundo de las formas y de los colores. Fue un mundo nuevo, tal vez más compatible con ese del dibujo que encontré tan temprano en mi vida. Pero no lo vi nunca como una forma de expresarme a mí misma. Trato de encontrar lo que cada proyecto tiene dentro de él. No sacar mi propia esencia, sino la esencia de la pieza misma. Por ejemplo, para mí un libro tiene una voz propia que trato de escuchar y hacer visible; intento construir un lenguaje visual coherente, a la vez de proporcionar una buena experiencia de lectura.

- Trabajaste casi diez años en Acquaviva Promoções e Eventos, de San Pablo (Brasil), ¿qué te dejó esa experiencia?

- Tuve una linda experiencia en Acquaviva. Trabajé durante dos años con ellos antes de conocerlos personalmente. Viví el home office mucho antes de la pandemia, pude mantener vivos mis conocimientos del portugués y aprendí más de la cultura brasileña. Me encanta la idea que tienen de que por muy mal que la estemos pasando, en general es solo en un aspecto de nuestras vidas y es pasajero. Hay una canción que expresa esto de una manera muy bonita, que dice: “Eu sei que a vida podia ser bem melhor e será, mas isso não impede que eu repita: é bonita, é bonita, é bonita”.

- ¿Qué circunstancia te lleva a estudiar Letras?

- Comencé a estudiar Letras al año siguiente de recibirme de diseño. Tenía planes de ir a Buenos Aires a trabajar, pero cayó De la Rúa y conseguir trabajo era difícil. Una siesta, leyendo Sobre héroes y tumbas, me di cuenta de que atrás de las palabras, había un mundo que yo no entendía. Esa revelación me sacudió. Para aprovechar mejor ese tiempo de crisis, decidí empezar Letras para, de paso, aprender griego y latín.

- ¿Quién es Faertes? ¿Ilustraste otros libros?

- Faertes es un niño. Escribí ese cuento como parte de un proyecto de Baby de Nader de hacer historias que sirvieran a los niños con cáncer para expresar sus miedos. Ilustré otros cuentos y libros. Mejorar esa habilidad es una búsqueda que no me abandonó nunca. Me encanta mirar libros ilustrados.

- ¿Es difícil escribir para changuitos?

- Lo de escribir cuentos para niños me resulta divertido a la vez que implica mucha responsabilidad. Siento que el cuidado en las palabras y las ideas debe ser mayor que en los textos para adultos. Los grandes tenemos más ideas formadas y, por ende, más herramientas para afrontar una opinión diferente o una experiencia ajena estremecedora. Pero al escribir para niños me siento más libre de hacer juegos lingüísticos e intento incorporar términos menos conocidos, porque creo que la manera de que las palabras no se pierdan es usándolas.

- ¿Cuál es el abecé de un buen diseñador? ¿Cuáles son los desafíos que te planteas a la hora de encarar un proyecto?

- El abecé de un buen diseñador… que no se note que está ahí. El protagonista es el mensaje. Si conocemos parte de la obra de Dalí, ante un cuadro nuevo es probable que reconozcamos al autor. Pero el diseñador no es un artista; cada proyecto es individual y tiene necesidades propias, diferentes de quien diseña.

- ¿Qué es la creatividad?

- La creatividad es una herramienta para abordar lo cotidiano con ojos nuevos. Pero como decía Picasso, la inspiración debe encontrarnos trabajando. Sin investigar un tema, sin ponernos en la tarea de renovar nuestra mirada, es difícil que la cabeza tenga con qué trabajar.

UNA TRAYECTORIA

Nacida en San Miguel de Tucumán, Silvana Firpo es licenciada en Diseño Gráfico y en Letras. Autora del libro “Faertes en el bosque mágico”. Fue becada por el Instituto de Estudos da Linguagem de la Universidade Estadual de Campinas (San Pablo, Brasil). Ejerce la dirección y el diseño en el sello editorial Vleer que publicó libros de Honoria Zelaya de Nader, Eduardo Posse Cuezzo y Gustavo Martinelli, entre otros. Es diseñadora en la editorial Ciudad Histórica (Municipalidad de San Miguel de Tucumán); fue directora de Arte, en el área Infantil Juvenil de la editorial EsMeCu y jefa del Departamento de Arte y Diseño de la revista El Pulso Argentino. Es autora de publicaciones a nivel nacional e internacional sobre literatura (principalmente argentina) y participó como expositora en diversos congresos.